miércoles 2 de diciembre de 2009

Thanksgiving 3.0

Thanksgiving, tiempo de paz y amor, pavo y rebajas y momento en el, ¿cómo no? Julio se vuelve a preguntar: ¿Qué estoy haciendo aquí?

Porque esta luna de miel de dos años ya lleva medio de bis y cada vez es más gente la que piensa que no nos vamos a volver a España nunca...

Parece una tontería, pero no lo es, cuando te planificas para estar dos años y al final estás más, a ver qué haces. Peor sería al revés, porque quedarían cosas sin hacer, pero si sobra tiempo, pues se acaba repitiendo, aunque con variantes.

Sí, esta es otra forma de decir que en lugar de contar algo nuevo voy a repetirme.

Volvimos a Chicago, pero esta vez vimos un partido de los Bulls y a Michael Jordan:
Volvimos a San Francisco y volvimos a presentar nuestros respetos al Maestro Yoda:

Pero esta vez además cruzamos el famoso puente, y en bici:
En mi empresa me siguieron mandando a Ohio... y cuando se cansaron, ¡me mandaron a Inglaterra! Para compensar, ahora trabajo desde casa. Después de ser funcionario es el sueño de todo español, ¿no? Menos mal que aquí eso no lo saben. Sí, ya sé que hay funcionarios que trabajan y madrugan, pero no se puede tener todo. Yo sigo con un contrato "at will" (por voluntad) en el que no tienen porqué avisarme con tiempo de que me despiden. Y la condición de teletrabajo se revisará cada 3 meses...

No voy a poner fotos de Inglaterra porque no saqué, pero me dio tiempo a hacer una parada técnica para repostar en Madrid que aproveché para comer... una hamburguesa:
También comí jamón, pero estaba demasiado ocupado comiendo como para sacar fotos. Y tampoco quiero decirlo muy alto que la de al lado no viajó a España y lleva sin comer jamón desde el aniversario o así.

Sí, comimos jamón... ¿Cómo se puede comer jamón aquí? Muy fácil, es cuestión de que te lo traigan amigos y no les abran la maleta. También hemos empezado a ver jamón en algunos sitios. En el mercado de Grand Central venden jamón de bellota a 99$ la libra. Unos 145 euros el kilo. En cuanto vea al José Andrés (su nombre va en la etiqueta) le voy a dar las gracias por popularizar el jamón por aquí. El día que encima me lo pueda permitir ya va a ser increíble.

También hicimos algunas cosas nuevas, como ir a New Haven a comer pizza, que está buenísima, jugarnos la vida en carreteras canadienses en obras, inundadas y llenas de ciervos saltarines (sin olvidar la música serbocroata de fondo) o aficionarnos al sushi como si fuera jamón. No sé que tiene ese arroz con pescado crudo, que si no piensas lo que estás comiendo, está bueno.

Incluso me he puesto a hacerlo en casa, para cuando lo echemos de menos. Las fotos son cosa de Inma:


Incluso nos atrevemos con el sushi experimental

También parece que voy terminando de cogerle el punto al pan:


Y conseguí cumplir uno de mis sueños: ¡hornear cruasanes!


Las palmeras de chocolate vinieron de regalo, porque la masa es la misma:

Sí, ya sé que otra gente tiene sueños más ambiciosos, como encontrar la cura a enfermedades incurables, ser piloto de fórmula 1 o cantar en eurovisión, pero ahora que he conseguido trabajar desde casa, esto era lo siguiente en mi lista. Después viene lo de tener un blog en el que escriba de forma regular y una cuenta donde ponga las fotos que vayamos sacando. Por ahora van unas 10.000 desde que llegamos. Algunas las he puesto ya en flickr

Y bueno, para terminar, decir que este Thanksgiving lo celebramos haciendo lo que más nos pedía el cuerpo: dormir. También descansamos mucho y, en los ratos libres, además de hornear bollería, preparamos nuestro pequeño festín de Acción de Gracias basado, como manda la tradición... ¡en pizzas!

Pizza de pavo, cranberries y queso de cabra, con masa integral:

Pizza de atún, pimientos y quesos feta y mozzarella:
Pizza de cebolla y champiñones caramelizados al vinagre de módena, con quesos feta y mozzarella:

Algún día echaré de menos este horno...

domingo 11 de octubre de 2009

Julio visita Canadá

Son las 10 de la noche, llevo 30 minutos conduciendo por una carretera en obras, entre Niágara y Toronto. Antes de Niágara ya habíamos hecho 400km. Tengo hambre y me gustaría buscar algún sitio donde poder cenar, pero si llegamos tarde nos quedamos sin hotel. La noche no está despejada, está diluviando y habría luna llena, si se viese algo. Al fondo veo un grupo de luces, el camión gigantesco que me acaba de pasar, creando una ola de dimensiones similares a un tsunami. A mi izquierda otro camión pone a prueba los limpiaparabrisas (y mis nervios), a mi derecha, un cartel avisando de que hay ciervos que pueden cruzar la carretara durante los próximos 60km. No puedo más que preguntarme, ¿qué narices estoy haciendo yo aquí?

(De la serie: "Julio explora Canadá")

Continuará...

viernes 18 de septiembre de 2009

Soy un junco

Soy un junco.

Nada me afecta.

Soy un junco.

No lucho inútilmente contra los problemas, me dejo mecer y no me afectan.

Soy un junco.

Después de 2 horas de buscar el problema urgente, me rindo y voy a la oficina.

Soy un junco.

Como no cogí los trenes de la mañana, las combinaciones son muy malas y pierdo 2 horas para llegar a la oficina.

Soy un junco. El tiempo no me afecta.

Llego a la oficina. Tengo un correo diciendo que el problema se ha resuelto solo.

Soy un junco.

El mundo es mágico y misterioso y alguna gente miente por no reconocer sus errores.

Soy un junco. Nada me afecta.

Corriendo para coger el tren me molestó el tobillo.

Soy un junco. Nada me molesta.

Los juncos no tenemos tobillos, el dolor es psicológico y los juncos no tenemos psique.

Soy un junco.

El revisor no picó mi billete, podré usarlo mañana.

Soy un junco.

A veces, algunas cosas buenas suceden.

Soy un junco.

Al llegar a la oficina no están ni el chino ni el búlgaro.

Soy un junco.

El búlgaro aparece y me dice que el chino tenia que hacer unos recados y ha cancelado la reunión de hoy.

Soy un junco. Los juncos no recibimos los comunicados del chino.

He venido inútilmente a la oficina, perdiendo 2 horas en venir y luego tendré que volver.

Soy un junco.

El búlgaro quiere compañía para comer.

Soy un junco, un junco hambriento. Acepto.

La mejor pizzeria a este lado del Hudson es demasiado ruidosa para el búlgaro, nos vamos a un buffet de comida china.

Soy un junco.

Ojala fuese una nube justiciera...

viernes 11 de septiembre de 2009

Julio va a la piscina

Siguiendo con la racha deportiva que me llevó a volver a montar en bicicleta para cruzar el Golden Gate, tras más de una década sin tocar nada con menos de 4 ruedas, el otro día fui a la piscina.

A diferencia de montar en bicicleta, nadar era algo que si había practicado durante el siglo XXI, si bien nunca alcance un gran estilo. Pero me apetecía ver una piscina de las de aquí y como cualquier ejercicio es bueno, había que darle una oportunidad.

Me gustaría poner una foto de la piscina porque no encuentro palabras para describirla y cualquier cosa que diga parecerá una exageración. Pero para exagerados los que la construyeron, que dicen que es olímpica pero lo cierto es que de un lado apenas se divisa el otro, perdido entre la bruma. Es como el campo de fútbol de Oliver y Benji, pero en piscina.

Para seguir dando una idea de cuan grande, o más que grande, inmensa, es la piscina, diré que hacen cursos de submarinismo mientras la gente nada porque no hay posibilidad de colisión. Y menos mal que me avisaron, porque eso de ver gente buceando al fondo me hubiese puesto nervioso, imaginando que el exceso en la ingesta de agua clorada me afectaba a la visión.

Por supuesto, hay un trampolín que dicen que esta a 10m de altura, y que da vértigo verlo desde abajo. No me extrañaría que la mitad de los niños que se suben acaben traumatizados.

Algo que aprecié fue que aquí lo de usar gorro es voluntario. Siendo una persona que se puede considerar peluda, nunca entendí la gracia de tapar el 10% de mi pelo, pero nunca insistí por miedo a ser plastificado por completo. Aquí le echan un par de toneladas más de cloro al agua, asumiendo que el pelo que queda a la vista se disolverá solo.

Aunque no lo parezca, en mi visita a la piscina no me dediqué sólo a tomar notas, pero quería evitar describir aquí los recuerdos en el agua... Hay gente que les llama pesadillas: nadas y nadas y no avanzas, tus brazos se cansan y el borde de la piscina parece alejarse en lugar de acercarse... Y yo recuerdo estar muy despierto. Si fuese un sueño habría tiburones; por desgracia, en la cruel realidad no hay entrañables pececillos que terminen con tu sufrimiento.

La verdad es que debo reconocer que me sorprendió bastante que me costase tanto moverme en el agua, en el fondo esperaba que el kungfu me ayudase a nadar mejor, especialmente la parte que se refiere a respiración y coordinación.

Hace poco pase los 100 días seguidos haciendo ejercicios de respiración. Es una practica que busca la disciplina y que aumenta la capacidad pulmonar. También relaja, activa y fomenta la meditación. Y sobre coordinar, que voy a decir. La mitad de las cosas que se hacen desarrollan el uso de ambos hemisferios cerebrales para no acabar con los dientes en el suelo. Hay multitud de ejercicios en los que se mueve un brazo en cada dirección mientras se usan las piernas para distintos menesteres. Ahora estoy aprendiendo uno en la que se hacen malabares en el aire y luego hay que aterrizar ligeramente para volver a saltar y continuar. Hay días que me siento como una mezcla entre una bailarina rusa y el diablo de Tasmania, pero yo hago lo que que mande Sifu, alguien que reconoce haber recibido demasiados golpes en la cabeza...

Bueno, pues tanto kungfu y tanto respirar no sirven para nada en el agua. Mis piernas apenas se mueven, apenas avanzo y voy en un estado de semi asfixia permanente, como en la pesadilla.

Va a ser cosa de que los shaolines eran de secano...

martes 1 de septiembre de 2009

Julio visita Dublin, Ohio

Son las 9 de la noche, llevo 20 minutos caminando por el arcén de una carretera estatal, en las afueras de Dublin, que ésta en la periferia de Columbus, capital de Ohio. Tengo hambre y busco, sin suerte, algún sitio donde poder cenar. La noche está despejada y la luna llena compensa la escasez de farolas por el camino. Al fondo, veo un grupo de luces, el centro de Dublin, supongo. A mi izquierda un descampado, a mi derecha, el cementerio del pueblo. No puedo más que preguntarme, ¿qué narices estoy haciendo yo aquí?

(De la serie: "Julio conquista el Medio Oeste")

Continuará...

martes 25 de agosto de 2009

A que se está dedicando Inma este verano

Tras los increíbles posts de Julio en este blog, me comprometí a colaborar más activamente de una forma un poco más frecuente, así es que este nuevo post va sobre lo que estoy haciendo durante este segundo verano en New Jersey.

Aunque no pretendo repetir cosas que Julio ya ha contado por aquí, la verdad es que esta siendo un verano más o menos "tranquilo": en resumidas cuentas Julio sigue trabajando, a veces desde casa, a veces desde la oficina de Bloomfield, y yo tengo la enorme suerte de poder trabajar a escasos 5 minutos andando de casa en la sede central de Johnson & Johnson.

Además de varios asados, hemos hecho alguna escapada a San Francisco, New Haven, Ashbury Park...y por supuesto, seguimos recorriendo rincones de la Gran Manzana siempre que podemos.

Algunos me habéis preguntado que qué narices hago yo trabajando allí cuando ni estoy en una biblioteca o encerrada en un archivo... Bueno, por fin estoy haciendo algo que, aún estando íntimamente relacionado con mi carrera, no había hecho antes en las múltiples becas que he tenido: re-diseñando la intranet de uno de los mayores departamentos de la empresa y participando en la puesta en marcha de una estrategia de comunicación y colaboración que hace especial énfasis en el uso de herramientas de la llamada "Empresa 2.0".

De las cosas más me gustan: el hecho de trabajar con profesionales verdaderamente motivados en algo tan novedoso, el descubrir todos los días nuevas ideas e iniciativas dentro de la misma empresa.

De las que menos: la burocracia a veces puede ser un pelín pesada, el hecho de tener todo los departamentos descentralizados significa que a veces tengo que esperar a que sea buena hora en la India para hablar con alguien de IT de la empresa que me ayude solucionar algunos problemillas que de vez en cuando aparecen en SharePoint....y si, para los que no lo conozcan, utilizamos un producto de Microsoft que parecía iba a solucionar todos los problemas de comunicación del conocimiento dentro de las empresas, pero que si no inviertes muuucho dinero en adaptarlo a cada empresa, da tremendos dolores de cabeza.

Entre otras cosas, ahora que por fin tenemos una conexión decente a Internet, nos hemos aficionado a ver algunas series: "Cómo conocí a vuestra madre" y "Greek" (Griegos). Al ver esta última, nos están entrando muchas ganas de ir a South Carolina y probar las enormes playas que por hay por allí... Por otro lado, también tenemos pendiente otros lugares como Seattle, Vancouver, Niágara...

martes 11 de agosto de 2009

Julio va al médico

Recibida la indirecta sobre la longitud de la descripción de las aventuras aquí relatadas, voy a intentar empezar a reducir su extensión, así es que al grano: el otro día me torcí un tobillo.

Fue en la playa, durante el primer y único día en dos años de auténtica playa, de la forma más tonta. Como el 90% de los esguinces, 90% que excluye los míos anteriores, que ni habían sido de forma tonta (fueron practicando deporte, algo peligrosísimo y que no recomiendo a nadie) ni habían sido tontos (casi me rompo el hueso, estuve más de 1 mes "de baja" en cada caso). Este ha sido pequeño y por un tropiezo en la arena, dentro del agua.

De hecho, fue tan pequeño que no le di importancia. Pero, en lugar de doler menos, me empezó a doler más, así que decidí ir al médico. Así acabé cogiendo un taxi y fui a la sala de urgencias más cercana, a 5 km. Lo curioso es que hay dos hospitales a menos de 1km de casa, pero no tienen sala de urgencias, si no de emergencias. La diferencia es que en la emergencias hay que pagar más y que como no te consideren una verdadera emergencia, te multan. No defenderé su sistema frente al nuestro, pero si sólo cobrasen 1 euro a todo el que va a urgencias en España... 10 a los que no es urgencia de verdad...

Como trabajo para una empresa buena, tengo un seguro razonable y las urgencias sólo me cuestan $30 (las emergencias, por si alguien se lo pregunta, salen por $100). Después de rellenar 4 folios y pagar, me pude sentar a esperar. Puede sonar simple pero:
1) odio el papeleo. Mucho. Y el papeleo médico es el peor.
2) todos los papeles estaban en inglés. ¿Cómo pueden preguntar si se es consumidor habitual de rapé? Esa pregunta se va a mi top 3, junto con si planeo matar al presidente o pertenezco a alguna organización armada (pista por si me leen del fbi: no a las 3).

Después de un minuto de conversación con el médico, me sacaron 5 radiografías. Debería haber grabado esa conversación. Me dijo que España era un país precioso, que le encantaba y yo creo que estuvo a punto de darme una piruleta. Vale que sin perilla parezco más joven, pero me hubiese hecho sentir incómodo. El caso es que sin pensárselo mucho, pidió 5 radiografías de mi tobillo. Por si acaso.

Después de unos minutos, el médico volvió con una tobillera de 16 válvulas y turbo, un prodigio de la ingeniería de tobilleras. Son varias piezas que, una vez ensambladas, tienen la consistencia de una bota de esquiar. Con ella puesta no me duele el pie, sin ella, sí. No hace falta estudiar 6 años de medicina para entender que debo llevarla puesta siempre que camine.

Ya en el taxi de vuelta, me quedé pensando que estaba pagando más de taxi ($18 en cada sentido) que los $30 para médico. También es cierto que el taxista me hizo esperar menos, pero a los del seguro les doy $170 al mes y el abono de transportes son $289 y no me hacen descuento... algo me falla por aquí.

En cualquier caso, en un par de semanas espero estar como nuevo, dando saltos y haciendo la grulla en kungfu.

Nota: he escrito como siempre y luego he reducido al 50%. Lo siento si sigue siendo largo.